Estas tarjetas fueron creadas para ayudar a los niños a conocer la Palabra de Dios de una manera sencilla, visual y significativa. Cada tarjeta presenta un versículo bíblico acompañado de una frase corta y una ilustración que ayuda al niño a relacionar la enseñanza con situaciones de su vida cotidiana.
No es necesario que el niño memorice el versículo perfectamente desde el primer día. Lo más importante es que pueda escucharlo, comprender su significado y aprender poco a poco a aplicarlo a su vida.
Los padres pueden utilizar las tarjetas durante unos pocos minutos al día: después del desayuno, durante el tiempo devocional, antes de dormir o en cualquier momento tranquilo. La repetición ayudará al niño a familiarizarse con las verdades bíblicas y a recordarlas cuando las necesite.


