Ésto también pasará

Esto tambien pasara

Mientras las fiestas pasan…

Mientras las fechas festivas pasan y veo tantas fotos hermosas de mis amigos y familiares durante el día de Nochebuena y Navidad, me quedé pensando en aquellas madres que, por cualquier motivo, en un día que se supone debe estar lleno de alegría y unión familiar, se sienten solas o cansadas.

Tal vez eres una mamá como yo, que tiene un bebé pequeño que se despierta mucho por las noches, pero que también tiene otras responsabilidades con otros hijos. Y entre el cansancio y los quehaceres, sientes que no puedes más. 

O tal vez no tienes a tu familia cerca, que te tienda una mano para apoyarte y ayudarte en un momento de cansancio, o simplemente de frustración, o simplemente estas pasando por un proceso diferente a este, pero te sientes desanimada, cansada y sin fuerzas.

Cuando yo también me sentí así

Quiero compartir contigo algo que me sucedió cuando yo tenía a mi niña mayor siendo ella una bebé. Tal vez te puedas identificar conmigo y esto te ayude a canalizar eso que sientes.

No sé si sabes, pero vivo en Estados Unidos, lejos de mis padres. Cuando di a luz a mi primera hija, tuve que aprender todo desde cero y prácticamente sola. Mientras crecía, no tenía niños pequeños a mi alrededor de los cuales pudiera aprender, así que me tocó descubrir muchas cosas sobre la marcha.

Aprender a bañar a mi bebé, cocinar para ella, entender su comportamiento cuando se enfermaba… todo era nuevo para mí.

Fue difícil, agotador y lleno de preguntas como:
“¿Lo estaré haciendo bien?”

Gracias a Dios, mi esposo estuvo mano a mano conmigo. Ambos emprendimos juntos el viaje de la paternidad y la maternidad.

El día que entendí que necesitaba algo más

Recuerdo uno de esos días tan comunes en la maternidad: atender a un bebé, ser mamá primeriza, tener los quehaceres pendientes… y que ya fueran las 12 del día sin haber tenido tiempo ni siquiera para darte un baño.

El bebé demandando mucho de ti, la noche anterior sin dormir, el cuerpo cansado y el corazón saturado.

Ese día sentí que necesitaba algo más. Algo que me sostuviera.

Una verdad que me dio paz

En la Biblia encontré este versículo:

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”
Eclesiastés 3:1

Y entendí que lo que estaba viviendo en ese momento no iba a ser eterno.
Que algún día iba a parar. Iba a cambiar.

Y así fue.

Poco a poco, mi hija empezó a crecer y a necesitarme de una forma diferente. Aún me necesita —y mucho—, pero tú me entiendes.

Llegó el día en que ya no necesitaba que le cepillara los dientes.
Después, empezó a vestirse sola.
Más adelante, incluso elegía su propia ropa.

Hoy, desde otra etapa

Hoy, que mi hija mayor tiene 12 años y mi segundo hijo tiene 7, puedo decirte con certeza que lo que estás viviendo ahora es solo un momento.

Una etapa.
Una siembra.

Y ahora, con mi tercera niña de casi 4 meses, puedo entender cosas que con mi hija mayor no comprendía… e incluso apreciar detalles que antes no veía.

La maternidad también es una siembra

Por todo lo que he vivido, quiero alentarte a que sigas en tu proceso. Puede ser un proceso que tal vez yo ni me imagino. Tal vez tienes que criar tus hijos sola sin un esposo, o tal vez quieres estar en casa con tus hijos pero tienes que trabajar fuera de ella para poder ayudar a sostener el hogar. Sea el proceso que sea, recuerda:

Sembrar no es fácil.

Hay que arar la tierra, preparar el terreno, regar las semillas, cuidar que no haya plagas, observar con atención. Es un proceso fuerte, cansado y, muchas veces, frustrante.

Sin embargo —y hago énfasis aquí, querida mamá—, cuando llega la cosecha, la alegría y la satisfacción de ver el fruto de lo que un día costó sacrificio no tiene precio.

Esto también pasará

Recuerda que lo que vives ahora es solo una etapa de algo que mañana será productivo.

Todo lo bueno lleva sacrificio, y la maternidad es una de esas cosas.

Ahora sembramos.
Ahora estamos agachadas, arando la tierra, sudando bajo el sol, cuidando esas semillas, regándolas y asegurándonos de que tengan lo necesario para crecer.

Es difícil.
Sí.
Lo sé.

Pero es solo una etapa.

El tiempo va a pasar —créeme— y podrás ver el fruto de tu esfuerzo. Un esfuerzo que muchas veces pasa desapercibido…

Pero como siempre te digo:
desapercibido para muchos aquí en la tierra,
pero nunca para Dios.

Un abrazo, mamá.
Con mucho cariño,
Yody

Por cierto, Feliz Navidad!

Sleepy young woman in jumpsuit with mop and closed eyes touching head in light house

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to Top