Mi testimonio de cómo decidí educar en casa…Parte II

Cuando le dije a mi esposo que quería hacer homeschool y no enviar a mi hija a la escuela, su respuesta fue un rotundo NO. "¿Homeschool?", me dijo. No quiero que nuestra hija sea sea educada en casa. Quiero que ella vaya a una buena escuela. La que tenemos aquí, por cierto, es la mejor del distrito, ya investigué. Tenemos que empezar a hacer el papeleo para inscribirla ahora que le toca entrar a kindergarten. Las inscripciones comienzan en abril".

¡Yo no lo podía creer! ¿Cómo era posible que mi esposo no quisiera hacer homeschool? ¡Yo pensé que íbamos a estar en la misma página! Realmente, aún no te he contado qué pasó entre la conversación con mi vecina y la que tuve con mi esposo. Empecé a hacer dos cosas:

  1. Pedirle a Dios que me ayudara a educar en casa.
  2. Empezar a investigar acerca del tema.

Comencé a orarle a Dios y a escuchar contenido relacionado con el homeschool, y me convencí de que Dios quería que yo fuera la maestra de mis hijos. Después de todo, María fue la maestra de Jesús, y Thomas Edison también fue educado en casa, entre otros personajes que cambiaron la historia.

Así que estaba plenamente convencida de esta decisión y, en mi mundo, pensé que mi esposo estaría feliz de escuchar eso. Pero NO, fue todo lo contrario: estaba totalmente en contra.

Pasó el tiempo, yo seguía preparándome y aprendiendo del tema, y llegó el momento de registrar a mi hija en la escuela. De hecho, lo que había dicho mi esposo era cierto: la escuela (que quedaba literalmente detrás del patio del apartamento; o sea, no tenía la excusa de que estaba lejos, ¡jajaja!) era la mejor del distrito. Imagínate, la gente se anotaba en lista de espera para que los niños de otras zonas pudieran entrar si había algún cupo.

En ese momento, salí embarazada de mi segundo hijo. Aun así, yo seguía con la idea de que no quería que mi hija —y ahora mi otro bebé— fueran educados en la escuela. Pero un día… de la nada, nos piden el apartamento donde vivíamos.

No hubo explicación, no hubo prórroga; simplemente lo necesitaban y teníamos tres meses para irnos. ¡Wow, cómo me dolió eso! Imagínate, embarazada de unos cuatro meses, teniendo que buscar casa. No sonaba nada agradable, ¡y más cuando el área donde vivíamos era hermosísima!

Nos mudamos, conseguimos un apartamento muy lindo y grande, pero ya no teníamos la escuela en el patio, sino que había que caminar unos 15 minutos para llegar. Como mi esposo y yo no estábamos de acuerdo con la educación en casa, fui a registrar a mi hija en la nueva escuela. Pero aún no entendía por qué Dios me había puesto esto en la mente. Estaba tan segura de que era lo que Dios quería para mi familia. ¿Cómo es posible que no haya sucedido? ¿Habré entendido mal lo que Dios me dijo? Todas esas preguntas rondaban mi cabeza, no podía comprender.

Cuando fui a la escuela, me dijeron que había una lista de espera para kindergarten (porque no es obligatorio, entonces no tienen que buscarme un asiento); solo me colocaron en lista de espera hasta que se abriera un cupo. ¡Qué felicidad tenía! Al menos estaba viendo una pequeña luz al final del túnel, aunque honestamente, eso no significaba que iba a hacer homeschool.

En ese tiempo, sucedieron varias cosas en el país y mi esposo siempre está al día con las noticias más relevantes. Un día, me llegó un mensaje de texto de su parte que decía:

"Mira lo que está pasando en las escuelas… no quiero a mis hijos en un ambiente así. ¡Hagamos homeschool!"

No puedes imaginar cómo me puse al leer eso. ¡NO LO PODÍA CREER! ¡NO CREÍA LO QUE LEÍA! Si tú hubieras visto la seguridad con la que mi esposo decía que no quería a sus hijos educados en casa, tal vez me entenderías.

Cuando leí eso, después del shock de no creerlo, solo dije: "Gracias, Dios". Convencer a mi esposo de que yo educara a los niños, aun sin hablar el idioma al 100%, realmente fue una decisión difícil de tomar para él. Sin embargo, él no sabía que Dios estaba dirigiendo todo. Ahora, mi esposo es uno de los que está a favor de la educación en casa y está convencido al 100% de que Dios desea eso para nuestra familia.

En la próxima entrada te contaré algunas de las cosas que fui aprendiendo mientras investigaba y como me convenci y tuve razones fuertes para educar en casa, mi mayor miedo y algunos errores que cometí a la hora de empezar a hacer homeschool.

¡Un abrazo!

Proverbios 16:9: "El corazón del hombre piensa su camino, pero el Señor endereza sus pasos."

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3 thoughts on “Mi testimonio de cómo decidí educar en casa…Parte II”

  1. Cuando disfrute leer esto , aquí junto a mi esposo. Y me hiciste reír cuando tú esposo escribió el texto , me imagino tu rostro dando gracias a Dios , por eso el estaba colocando eso en tu mente 🙌🏻🙏🏻🤗

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